| ... | LA CANCIÓN DE JULIA | ||
![]() Julia Mª Dopico Vale |
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| Crónica en el Diario de Ferrol | |||
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LA ELEGANCIA HECHA CANCIÓN.
Esta vez Ainhoa Arteta cuya voz se encuentra en el mejor momento, canta en el emblemático Teatro Colón coruñés, con motivo del “II Concierto Solidario Padre Rubinos” colaborando con la institución benéfico social de este nombre que nace el 19 de abril de 1918, aunque la participación en esta Gala Benéfica no significa que esta sea la primera vez que Ainhoa visita nuestra tierra.
Sinceramente
es estar casi en casa. He venido bastantes veces, sobre todo al Palacio
de la Ópera y siempre he tenido una acogida buenísima
además de hacer cosas muy interesantes para mi carrera y para
mi vida profesional por lo que vengo con ganas y cariño. A parte
de eso ¡Son tan amables! Siempre me preguntan qué quiero
hacer, con qué quiero volver…
Ocupa
un lugar importante. Galicia cuenta con una de las Orquestas Sinfónicas
mejores de España y otros proyectos resultan muy alentadores
La Gaos, por ejemplo, teniendo en cuenta que está formada por
jóvenes alumnos y profesores.
El valor del pueblo gallego: La ilusión, la fuerza de voluntad -que es tremenda- y la capacidad de trabajo. Toda la vida el pueblo gallego ha enseñado que es un pueblo muy trabajador a lo que se suman la ilusión y las ganas.
No
creo que sea algo admirable. Es humano. Todos y cada uno de nosotros
tenemos ganas de poder ayudar a los demás. Yo confío en
la sociedad más positiva que negativa. Cada uno hace lo que puede.
En mi caso, el arma más poderosa es el escenario. Si puedo utilizarla
para movilizar a más gente pues… mejor. Cuando vi la labor
de “Rubinos” me pareció encomiable.
Lo de elegir repertorio lo aprendí muy bien a base de un gran tropezón que tuve en mi carrera. Estuve haciendo cosas que no eran adecuadas y la voz me dio aviso, sin haberse perjudicado o dañado del todo. Tuve suerte. La recuperación fue dura, pero muy positiva y aprendí que a la voz hay que escucharla, pedirle permiso. Si ella te deja, adelante, si no, ni se te ocurra porque sería un retroceso importante. De los personajes que ha encarnado ¿Con cuál se quedaría? No
le podría decir. Con todos. No tengo uno en especial. Los estudio
muchísimo, lo que hace que le encuentre su particularidad a cada
uno de ellos. Todos han configurado lo que soy ahora como artista.
Me
las planteo en un futuro más lejano. Para los próximos
cuatro o cinco años tengo cuatro óperas en cartel que
son en las que voy a concentrar mi trabajo. Elisabetta de Don Carlo,
Adriana de Lecouvreur, El Tríptico de Puccini con ll Tabarro
incluido y Falstaff, intercalando con títulos que ya tengo en
repertorio.
La
Vida es un disco muy entrañable. Nunca pensé ni imaginé
que fuese a hacer un trabajo así. La discográfica llevaba
años detrás de mí para que hiciese algo que no
tuviese que ver con la lírica pero realmente nació de
manera muy personal. Esta es la música que le gustaba a mi madre.
Cuando ella murió me di cuenta de que si necesitaba un motivo
para hacer algo así, ya lo tenía.
Sí,
este es clásico cien por cien. Es el fruto de lo que estoy haciendo
desde hace catorce años en los escenarios: los recitales. Está
grabado por la Deutsche Grammophon e incluye un disco y un dvd, con
planos muy directos y cercanos, muy en vivo.
En
un lugar importantísimo, porque me gusta, porque la he hecho
siempre. La zarzuela está presente siempre en mis programas,
tanto en los recitales -al final siempre en un “bis” que
a la gente le entusiasma-, o en los conciertos líricos.
En
mi carrera y en la de muchísimos cantantes líricos. Por
la influencia, por la impronta que está dejando en el mundo de
la lírica.
Teniendo complicidad con las aerolíneas -ríe-.No. Sobre todo gracias al apoyo de la familia. Es necesario que la familia te comprenda, te ayude. Esto no se consigue si los que están a tu alrededor no te ponen buena cara. Mis hijos, mi pareja, mi familia en general…son extraordinarios.
No. No, por Dios. A mi voz le debo mucho y mi voz es muy importante, pero yo le debo todo a mi familia.
La
verdad es que la cuido bastante. Con entrenamiento diario. Si no se
entrena los músculos se resienten. Pero ese cuidado se vuelve
una rutina y forma parte de tu vida.
Sinceramente, a lo único que aspiro es a seguir cantando. A hacer mi profesión bien, con honestidad. A estar tranquila en el escenario, contenta…y vivir. Ser feliz y a hacer felices a los que me rodean.
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EN LA LAREIRA LITERARIA.
Definían
en la Grecia antigua la música como el sonido de la poesía,
relacionándola con el mundo de los dioses y las musas y atribuyéndole
un origen divino. Desde entonces, o quizás desde antes, cuando
el “melos” viene a clarificar una expresión musical
inminentemente rítmica, surge un idioma sonoro que perdurará
a lo largo de los siglos en el que la presencia de la música
unida a la palabra es constante. En la tragedia clásica, de Sófocles
o Esquilo, o en el lenguaje poético que nace
en Lesbos, en el que los versos se acompañaban de la lira, el
instrumento de Apolo, dios de la luz, la claridad, la verdad…
representando el equilibrio frente al éxtasis dionisiaco.
“De
la mano del aire va Y de ahora: “Amor
al frente, Amor
cantado Se rendía homenaje y recuerdo a Cristina Amenedo, la escritora que recibió tres veces consecutivas el Premio Manos Unidas o el Premio Juan Ramón Jiménez y a la que debemos versos emocionantes y emocionados como los que pronuncia en A Ninfa Derradeira de Mar aberto: Eu
sei que un día, mar, verde pradeira I
así seréi a ninfa derradeira E
así seréi a ninfa derradeira
Literatura acompañada por el sonido del violín, interpretando célebres melodías nuestras y no tan nuestras reconocidas por todos. Como reconocido el paladín, Antonio Ruibal, que mantuvo la simpatía y el interés a lo largo de todo el evento. Inolvidable Lareira de Poesía, en la que pude compartir versos con otros versos profundos que de mano de todos los poetas presentes supieron despertar admiración y sentimiento compartido. Creo que todos agradecemos a la SAF esta invitación para participar en la noche de música y versos, manteniendo viva la fuente creativa de las voces actuales y felicito a la organización, a cada uno de ellos, por convertirse de alguna manera en mecenas de nuestra palabra poética. |
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| REQUIEM PARA UN CENTENARIO. | |||
Wolfgang
Amadeus Mozart |
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| El Coro y la Orquesta Gaos fueron los que revivieron estos sonidos prodigiosos en un recorrido por las Catedrales gallegas: A orillas del Miño, en Ourense y Tui, en la Iglesia de San Pedro de Lugo, la Catedral de Mondoñedo, singular paraje que ve nacer a otro grande de nuestra música, Pascual Veiga, y por supuesto Santiago de Compostela, a donde acudimos, peregrinos de la música, en la noche del sábado para escuchar el prometedor concierto, marcado por la solemnidad del escenario y la juventud de los intérpretes de este coro y orquesta que nacen, precisamente para impulsar los nuevos valores de la música en Galicia. |
Partitura del Requiem |
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Mozart
en Verona,
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Como “obertura” a la Misa de Réquiem escuchamos el Concierto para clarinete y orquesta en la mayor K 622 del mismo compositor, en sus tres movimientos: Allegro, Adagio y Rondo-Allegro, en el que el solista, Antonio Suárez, nacido en Abegondo, con una formación inicial en la Escuela de Música de Betanzos y actualmente una importantísima trayectoria artística nacional e internacional, hizo gala de su maestría y su talento, en perfecta comunión con el corpus orquestal. Cierto es que pudimos escuchar este mismo concierto recientemente en el Jofre ferrolano, cuando la Orquesta Gaos y el solista acudieron invitados por el Club de Prensa de Ferrol en el acto de entrega del Premio de Libertad de Prensa José Couso, en su última edición, correspondiente a este año, obteniendo la misma calurosa acogida por parte del público que esta vez en Santiago. | ||
| Después,
el Réquiem, que comienza con un tema dulce y melancólico
en el Introitus, Réquiem aeternam, al que sigue un insistente y
apasionado Kyrie. En la Secuencia el Dies Irae, donde la música reproduce el miedo al Juicio Final, el terror de la aparición del Juez Supremo; el Tuba Mirum, acompañando el trombón al canto, Rex tremendae, en el que el coro termina con la oración Salvame, una súplica insistente de piedad; la maravillosa dulzura de Recordare y el terrible Confutatis que expresa lo que rige al destino de los condenados. Franz Xaver Sussmayer, alumno del genio de Salzburgo, supo concluir el inacabado Réquiem de su maestro pareciendo conocer sus intenciones. Así, una de las partes más conmovedoras surge la Lacrimosa, donde las voces parecen llanto que a través del insinuado contratiempo manan de entre lágrimas. |
Última pieza de Mozart |
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| El
Ofertorio, el Sanctus, Benedictus, Agnus Dei y la Communio siguen cantando
la desolación del corazón humano y la paz de Dios. Una brillante interpretación a la que sucedieron largos y merecidos aplausos al coro, la orquesta y a los solistas: la soprano compostelana Carmen Subrido, la mezzo Nuria Lorenzo, el tenor Francisco Corujo y el barítono Borja Quiza, nacido en tierras orteganas, de las que se convierte en embajador, conquistando con su voz y sus importantes cualidades dramáticas e interpretativas los teatros de Europa. No se pudo celebrar de mejor manera este centenario que coincide además con el Año de la Música en Galicia (que pasó silente en Ferrol), ya que el concierto estuvo marcado precisamente por la galleguidad en todo el elenco interpretativo. Recordemos que coro y orquesta están formados por alumnos y profesores de los conservatorios gallegos que pueden de esta manera acceder a tocar en una orquesta, gracias a este proyecto que ve la luz en 2006 encabezado por Fernando Briones que demostró un profundo conocimiento, sensibilidad y gran profesionalidad en su trabajo como director de la Orquesta definida por el Conselleiro, Roberto Varela como “ Una de las formaciones musicales más nuevas, activas y de mayor proyección de nuestra Comunidad”. Julia Mª Dopico
Vale. |
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