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 ... LA CANCIÓN DE JULIA  
     
 

Julia Mª Dopico Vale

 
     
  Crónica en el Diario de Ferrol  
     
 
 
 

 

 

 


AINHOA ARTETA:

LA ELEGANCIA HECHA CANCIÓN.


Reconocida como una de las grandes voces líricas nacionales e internacionales de nuestro tiempo, ha interpretado célebres personajes de óperas consagradas desde su debut en 1990 con la Clorinda de La Cenerentola de Rossini en Estados Unidos. Suma 21 años de exitosa carrera profesional que la han llevado al Carnegie Hall de Nueva York, el Covent Garden de Londres, el Arena di Verona o al Teatro de Bellas Artes de México.

Esta vez Ainhoa Arteta cuya voz se encuentra en el mejor momento, canta en el emblemático Teatro Colón coruñés, con motivo del “II Concierto Solidario Padre Rubinos” colaborando con la institución benéfico social de este nombre que nace el 19 de abril de 1918, aunque la participación en esta Gala Benéfica no significa que esta sea la primera vez que Ainhoa visita nuestra tierra.


¿Qué significa para usted estar de nuevo en Galicia?

Sinceramente es estar casi en casa. He venido bastantes veces, sobre todo al Palacio de la Ópera y siempre he tenido una acogida buenísima además de hacer cosas muy interesantes para mi carrera y para mi vida profesional por lo que vengo con ganas y cariño. A parte de eso ¡Son tan amables! Siempre me preguntan qué quiero hacer, con qué quiero volver…
Es una suerte para un artista contar con un teatro, con un auditorio que se ofrece de esta manera, por lo que siempre me he sentido muy bien aquí.


¿Qué opinión le merece el panorama musical gallego actual?

Ocupa un lugar importante. Galicia cuenta con una de las Orquestas Sinfónicas mejores de España y otros proyectos resultan muy alentadores La Gaos, por ejemplo, teniendo en cuenta que está formada por jóvenes alumnos y profesores.
Durante muchos años no tuvimos orquestas. Se trajeron maestros para poder nutrir estas formaciones y preparar a los músicos. Ellos crearon a las nuevas generaciones y ¡aquí está el resultado! Se ha hecho cantera y el panorama a nivel artístico es buenísimo.
Institucionalmente creo que habría que hacer un gran esfuerzo para que esto no se perdiese bajo ningún concepto.
Lo más difícil se ha conseguido. Ahora hay que ayudar a que esta cantera salga adelante.


En esta ocasión compartió escenario con dos de nuestros jóvenes talentos: el barítono Borja Quiza y el director Fernando Briones ¿Qué valores resaltaría de ellos?

El valor del pueblo gallego: La ilusión, la fuerza de voluntad -que es tremenda- y la capacidad de trabajo. Toda la vida el pueblo gallego ha enseñado que es un pueblo muy trabajador a lo que se suman la ilusión y las ganas.


Este concierto es muy especial, dado su carácter benéfico. Su compromiso es admirable ¿Por qué decide contribuir a esta causa?

No creo que sea algo admirable. Es humano. Todos y cada uno de nosotros tenemos ganas de poder ayudar a los demás. Yo confío en la sociedad más positiva que negativa. Cada uno hace lo que puede. En mi caso, el arma más poderosa es el escenario. Si puedo utilizarla para movilizar a más gente pues… mejor. Cuando vi la labor de “Rubinos” me pareció encomiable.
Lo que yo intento es aportar mi parte, mi grano de arena, como lo hacen la mayoría de las personas, también los que estuvieron en el concierto, sentados allí. Somos todos uno, al final.


Se sabe que es usted muy cuidadosa a la hora de elegir repertorio, adecuándolo perfectamente a las cualidades de su voz.

Lo de elegir repertorio lo aprendí muy bien a base de un gran tropezón que tuve en mi carrera. Estuve haciendo cosas que no eran adecuadas y la voz me dio aviso, sin haberse perjudicado o dañado del todo. Tuve suerte. La recuperación fue dura, pero muy positiva y aprendí que a la voz hay que escucharla, pedirle permiso. Si ella te deja, adelante, si no, ni se te ocurra porque sería un retroceso importante.

De los personajes que ha encarnado ¿Con cuál se quedaría?

No le podría decir. Con todos. No tengo uno en especial. Los estudio muchísimo, lo que hace que le encuentre su particularidad a cada uno de ellos. Todos han configurado lo que soy ahora como artista.
Los personajes tienen una vida propia que enriquece la nuestra. No sólo por los buenos momentos, sino incluso por los dramáticos o los malos. Hacen que aprendas de forma indirecta cosas que a lo mejor no te han pasado en la vida, pero que pueden ocurrir.


Se rumorea que se está planteando usted Tosca y Butterfly. ¿Alguna decisión sobre esto?

Me las planteo en un futuro más lejano. Para los próximos cuatro o cinco años tengo cuatro óperas en cartel que son en las que voy a concentrar mi trabajo. Elisabetta de Don Carlo, Adriana de Lecouvreur, El Tríptico de Puccini con ll Tabarro incluido y Falstaff, intercalando con títulos que ya tengo en repertorio.
Pero los siguientes podrían ser Tosca y Batterfly. Esto es un suponer ¡siempre un suponer!


Además de la ópera ha hecho incursiones en otros géneros. Estoy hablando, por ejemplo de La vida ¿Qué matices adquieren esas canciones para usted?

La Vida es un disco muy entrañable. Nunca pensé ni imaginé que fuese a hacer un trabajo así. La discográfica llevaba años detrás de mí para que hiciese algo que no tuviese que ver con la lírica pero realmente nació de manera muy personal. Esta es la música que le gustaba a mi madre. Cuando ella murió me di cuenta de que si necesitaba un motivo para hacer algo así, ya lo tenía.
Javier Limón, un gran productor y un “mago” de este tipo de música me rodeó de intérpretes extraordinarios y el proyecto se convirtió en una de las experiencias más bonitas que he tenido. Ha sido una grandísima satisfacción. Además al público le gustó mucho, quizás porque llevaba impreso un mensaje muy íntimo, muy especial.


Está presentando un nuevo disco: “Recital”, con Malcolm Martineau al piano…

Sí, este es clásico cien por cien. Es el fruto de lo que estoy haciendo desde hace catorce años en los escenarios: los recitales. Está grabado por la Deutsche Grammophon e incluye un disco y un dvd, con planos muy directos y cercanos, muy en vivo.
Además está a punto de salir un monográfico con la Sinfónica de Galicia, de arias de óperas de Puccini.


¿En qué lugar está la zarzuela para Ainhoa Arteta?

En un lugar importantísimo, porque me gusta, porque la he hecho siempre. La zarzuela está presente siempre en mis programas, tanto en los recitales -al final siempre en un “bis” que a la gente le entusiasma-, o en los conciertos líricos.
Es un género importantísimo para nosotros y si nosotros no lo hacemos ¿Quién lo va a hacer? . En ese sentido la zarzuela a ultranza.


En una entrevista publicada en Scherzo, afirmaba usted la importancia de Plácido Domingo en su carrera. ¿Ha sido tan importante? ¿Lo sigue siendo para las nuevas promesas?

En mi carrera y en la de muchísimos cantantes líricos. Por la influencia, por la impronta que está dejando en el mundo de la lírica.
Él confió en mí al principio. Tuvimos algunos conciertos.Después gané su concurso, el “Operalia” en París. Nos une una grandísima amistad. Es una persona extremadamente generosa con el público, con los colegas, con los directores de los teatros, con la orquesta...
¿Dónde no está involucrado Plácido? ¿De dónde saca el tiempo para poderse entregar de esta manera tan generosa a todos? Él es único y ¡que nos dure mucho tiempo!


Es usted esposa, madre y una voz principal de nuestro panorama musical ¿Cómo se pueden compaginar tantas cosas?

Teniendo complicidad con las aerolíneas -ríe-.No. Sobre todo gracias al apoyo de la familia. Es necesario que la familia te comprenda, te ayude. Esto no se consigue si los que están a tu alrededor no te ponen buena cara. Mis hijos, mi pareja, mi familia en general…son extraordinarios.


Ainhoa Arteta ¿Le debe todo a su voz?

No. No, por Dios. A mi voz le debo mucho y mi voz es muy importante, pero yo le debo todo a mi familia.


¿Cómo cuida este tesoro?

La verdad es que la cuido bastante. Con entrenamiento diario. Si no se entrena los músculos se resienten. Pero ese cuidado se vuelve una rutina y forma parte de tu vida.
Cuando haces un exceso, la voz también lo paga. Hay que llevar una vida sana, metódica y cuidarse bastante, pero sin obsesionarse.
Dejé de contraer catarros cuando supe que aún teniéndolos, tenía que cantar. Esto me tranquilizó mucho. Cuanto más relajado está uno, cuanto más tranquilo, menos sufre la voz. Como dice una de mis profesoras: “relax and sing”.


Después de tantos premios, de años de éxitos ¿A qué aspira profesionalmente Ainhoa Arteta?

Sinceramente, a lo único que aspiro es a seguir cantando. A hacer mi profesión bien, con honestidad. A estar tranquila en el escenario, contenta…y vivir. Ser feliz y a hacer felices a los que me rodean.


Julia Mª Dopico Vale
-Cronista musical del Diario de Ferrol-

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EN LA LAREIRA LITERARIA.

 

Definían en la Grecia antigua la música como el sonido de la poesía, relacionándola con el mundo de los dioses y las musas y atribuyéndole un origen divino. Desde entonces, o quizás desde antes, cuando el “melos” viene a clarificar una expresión musical inminentemente rítmica, surge un idioma sonoro que perdurará a lo largo de los siglos en el que la presencia de la música unida a la palabra es constante. En la tragedia clásica, de Sófocles o Esquilo, o en el lenguaje poético que nace en Lesbos, en el que los versos se acompañaban de la lira, el instrumento de Apolo, dios de la luz, la claridad, la verdad… representando el equilibrio frente al éxtasis dionisiaco.
Esta feliz unión, la de música y palabra, perdura en las voces medievales, herederas de la antigua tradición; en los cantares de gesta en los que trovadores y troveros desde Francia extienden sus romances por Europa prendiendo también en Gallaecia, en donde como un rosal florece lo más representativo de nuestra lírica a través de todo un universo de cantigas de amor, de amigo, de escarnio…con nombres como Martín Codax, María Balteira o Mendinho.

Así, repetidamente, la idea que la melodía es lo mismo que la palabra, reaparece sucesivamente en la tradición musical occidental, en el ámbito popular, en el que la mejor muestra es la canción, y también en el ámbito culto con óperas, oratorios, cantatas, lieder o en el drama musical wagneriano. Todo ello es muestra de hasta dónde puede llegar el genio creativo de los compositores siguiendo el “guión” de la palabra.

En el S XIX la poesía vuelve a impregnar los contenidos musicales celebrándose las célebres “schubertiadas”, reuniones de artistas de todos los ámbitos que formaban un círculo brillante dedicado a la música y la literatura entorno al ambiente bohemio que tanto agradaba a Schubert. Retomando esta idea romántica y congregados por la Sociedad Artística Ferrolana nos reunimos los poetas con la música en lo que se vino a llamar la “Lareira Literaria” en la que abrigados por los versos y la lumbre musical pudimos expresar nuestras historias rimadas. Historias de cada sentir, de cada pensar, de cada vivir nuestro.

Francisco Vila, Anxo Álvarez, Eva Ocampo, Antonio Pontefar, Juana Corsina, Marcelino Sisto, Pablo Bouza, Pilar Puente, Rosa Fernández, Rosa Milleiro y Xoán García fueron los poetas a los que también sumé mi voz, con poemas de antes:

 

“De la mano del aire va
De la muerte a la eternidad”

Y de ahora:

“Amor al frente,
amor presente,
amor del cuerpo
y de la mente.

Amor cantado
en la espesura,
las noches negras
de negras lunas”…

Se rendía homenaje y recuerdo a Cristina Amenedo, la escritora que recibió tres veces consecutivas el Premio Manos Unidas o el Premio Juan Ramón Jiménez y a la que debemos versos emocionantes y emocionados como los que pronuncia en A Ninfa Derradeira de Mar aberto:

Eu sei que un día, mar, verde pradeira
Broslada de cantigas e ventos largasíos
Hasme levar, no barco que me agarda
Para as segregas ribeiras estreladas.

I así seréi a ninfa derradeira
Do fondo mar da miña propia vida
Do fondo mar onde as correntes loitan
Cubertas polas augas encalmadas.

E así seréi a ninfa derradeira
Que deixará nas areas negras lastras
Para navegar lixeira, mar aberto
I tan pura como as augas escumadas! .

 

Literatura acompañada por el sonido del violín, interpretando célebres melodías nuestras y no tan nuestras reconocidas por todos. Como reconocido el paladín, Antonio Ruibal, que mantuvo la simpatía y el interés a lo largo de todo el evento.

Inolvidable Lareira de Poesía, en la que pude compartir versos con otros versos profundos que de mano de todos los poetas presentes supieron despertar admiración y sentimiento compartido. Creo que todos agradecemos a la SAF esta invitación para participar en la noche de música y versos, manteniendo viva la fuente creativa de las voces actuales y felicito a la organización, a cada uno de ellos, por convertirse de alguna manera en mecenas de nuestra palabra poética.


 
  REQUIEM PARA UN CENTENARIO.  
     
 


Wolfgang Amadeus Mozart

El 21 de Abril de 1211 se consagraba la Catedral dedicada al Apóstol Santiago, la que se convertiría en destino principal de peregrinación en Europa, a través de la ruta que seguía la estela de la Vía Láctea.
Ocho siglos después celebramos la monumental presencia de esta joya del románico con música, concretamente con la última obra de W. A. Mozart, su Réquiem en re menor K 626, páginas a las que el compositor se dedicó con febril afán en una época para él de enfermedad y desengaño que preludiaban su trágico destino reflejado en los compases de profundo dramatismo de este otro monumento de la música.

 
 
 
  El Coro y la Orquesta Gaos fueron los que revivieron estos sonidos prodigiosos en un recorrido por las Catedrales gallegas: A orillas del Miño, en Ourense y Tui, en la Iglesia de San Pedro de Lugo, la Catedral de Mondoñedo, singular paraje que ve nacer a otro grande de nuestra música, Pascual Veiga, y por supuesto Santiago de Compostela, a donde acudimos, peregrinos de la música, en la noche del sábado para escuchar el prometedor concierto, marcado por la solemnidad del escenario y la juventud de los intérpretes de este coro y orquesta que nacen, precisamente para impulsar los nuevos valores de la música en Galicia.

Partitura del Requiem

 
     
 

Mozart en Verona,
óleo de Saverio della Rosa, 1770

 

Como “obertura” a la Misa de Réquiem escuchamos el Concierto para clarinete y orquesta en la mayor K 622 del mismo compositor, en sus tres movimientos: Allegro, Adagio y Rondo-Allegro, en el que el solista, Antonio Suárez, nacido en Abegondo, con una formación inicial en la Escuela de Música de Betanzos y actualmente una importantísima trayectoria artística nacional e internacional, hizo gala de su maestría y su talento, en perfecta comunión con el corpus orquestal. Cierto es que pudimos escuchar este mismo concierto recientemente en el Jofre ferrolano, cuando la Orquesta Gaos y el solista acudieron invitados por el Club de Prensa de Ferrol en el acto de entrega del Premio de Libertad de Prensa José Couso, en su última edición, correspondiente a este año, obteniendo la misma calurosa acogida por parte del público que esta vez en Santiago.  
  Después, el Réquiem, que comienza con un tema dulce y melancólico en el Introitus, Réquiem aeternam, al que sigue un insistente y apasionado Kyrie.
En la Secuencia el Dies Irae, donde la música reproduce el miedo al Juicio Final, el terror de la aparición del Juez Supremo; el Tuba Mirum, acompañando el trombón al canto, Rex tremendae, en el que el coro termina con la oración Salvame, una súplica insistente de piedad; la maravillosa dulzura de Recordare y el terrible Confutatis que expresa lo que rige al destino de los condenados.
Franz Xaver Sussmayer, alumno del genio de Salzburgo, supo concluir el inacabado Réquiem de su maestro pareciendo conocer sus intenciones. Así, una de las partes más conmovedoras surge la Lacrimosa, donde las voces parecen llanto que a través del insinuado contratiempo manan de entre lágrimas.

Última pieza de Mozart

 
       
  El Ofertorio, el Sanctus, Benedictus, Agnus Dei y la Communio siguen cantando la desolación del corazón humano y la paz de Dios.
Una brillante interpretación a la que sucedieron largos y merecidos aplausos al coro, la orquesta y a los solistas: la soprano compostelana Carmen Subrido, la mezzo Nuria Lorenzo, el tenor Francisco Corujo y el barítono Borja Quiza, nacido en tierras orteganas, de las que se convierte en embajador, conquistando con su voz y sus importantes cualidades dramáticas e interpretativas los teatros de Europa.
No se pudo celebrar de mejor manera este centenario que coincide además con el Año de la Música en Galicia (que pasó silente en Ferrol), ya que el concierto estuvo marcado precisamente por la galleguidad en todo el elenco interpretativo. Recordemos que coro y orquesta están formados por alumnos y profesores de los conservatorios gallegos que pueden de esta manera acceder a tocar en una orquesta, gracias a este proyecto que ve la luz en 2006 encabezado por Fernando Briones que demostró un profundo conocimiento, sensibilidad y gran profesionalidad en su trabajo como director de la Orquesta definida por el Conselleiro, Roberto Varela como “ Una de las formaciones musicales más nuevas, activas y de mayor proyección de nuestra Comunidad”.

Julia Mª Dopico Vale.