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Entrevistas a pintores/as

 

ANXO ÁLVAREZ

De profesión abogado, aunque de vocación artista al completo.

Alto, inteligente, serio, agudo, irónico, educado, lúcido, comunicador.

No ejerce de intelectual, pero lo es y mucho.

Fotógrafo, artista, escultor, pintor… Todo dinamismo interés y ganas.

 
¿Por qué el arte....?

Porque lo considero un medio personal de expresión y exteriorización de ideas, pensamientos e inquietudes. Me permite escapar de la realidad cotidiana, relajarme soñar e, incluso, ser irreverente, transgresor y expresar lo que habitualmente no puedo expresar con la corbata puesta. Para muchos, entre ellos para mí, la corbata es una “soga de plata” que coarta no sólo mi libertad física, también la de expresión. Soga de plata es el título de una de mis obras, una a la que tengo mucho cariño a pesar de su dureza expresiva que está expuesta en la nueva sede de una Institución Corporativa Profesional a la que pertenezco desde hace más de veinte años.

Fotógrafo, escultor, pintor....?

Lo que se tercie, lo que en cada momento me apetece. La fotografía, la escultura y la pintura no son para un fin; sino medios de expresar esos sentimientos y emociones. Unas veces me apetece hacer fotografías, otras esculpir, otras pintar. Siempre hago lo que quiero, creo para divertirme, para expresarme, no para agradar, y para alcanzar esos objetivos utilizo cualquiera de esas tres artes plásticas --la fotografía para mí también lo es--.

  ¿Qué es el arte para ti Anxo ?

El don que poseen determinadas personas --los artistas de verdad-- de provocar, en quienes contemplan su obra, emociones y sensaciones. Eso se puede conseguir, mediante la aplicación de una técnica depurada adquirida de otros a través de un aprendizaje reglado o no, mediante una experimentación creativa intensa, mediante una observación histórica y contemporánea de la creación que nos precedió o nos rodea, o mediante la combinación de todos o algunos de estos factores. Me parecen maniqueos y reduccionistas los planteamientos que circunscriben el arte con mayúsculas a lo que como tal aceptan las escuelas, los críticos, los medios de comunicación, las instituciones o el propio mercado más o menos institucionalizado del arte. La percepción del arte tiene un alto contenido subjetivo, lo que a unos gusta a otros disgusta; y muchos “gustos” o “disgustos” esconden, en no pocas ocasiones, intereses personales, económicos o políticos. El arte auténtico nace por y para el sentimiento de las personas, el del creador y el del espectador. No es arte aquello que deja indiferente a todos. Sí es arte lo que no deja indiferente, lo que emociona, lo que trasmite. Plasmar fielmente la realidad o simplificarla conceptualmente y lograr transmitir una idea o un sentimiento, o muchos, no es tarea fácil y está reservada a unos pocos. Muchos crean, y nadie se para ante sus obras, muchos dedican años a estudiar técnica e historia del arte, y nadie se fija en sus obras. En la aceptación más o menos amplia, en la perdurabilidad y en la posteridad está el secreto. Desgraciadamente, el reconocimiento, en no pocas ocasiones es tardío y sus causantes no pueden disfrutarlo. Yo sólo pretendo divertirme y expresar sentimientos y emociones, sin más. Si lo que hago agrada o gusta, perfecto, si gusta a muchos mejor; pero si no es así, habré cumplido igualmente mis objetivos de divertirme --siempre me planteo el acto creativo como un divertimento -- y de expresarme.

  ¿Te ha influido alguien?

Por supuesto que sí, insisto en que la contemplación y, en ocasiones, el estudio del arte histórico y contemporáneo son factores que pueden e incluso deben estar presentes en la creación artística. En mí lo han hecho. La visita a museos y exposiciones, la lectura y estudio de libros de arte y, por supuesto, los amables e inestimables consejos de varios artistas y, de alguno en particular, a los que estaré eternamente agradecido, me han servido, no para seguir su estela, sino para comprender unas pautas técnicas y de rumbo mínimas que me permiten dar, con mayor tranquilidad y garantía, rienda suelta a la creatividad y a la experimentación.

 
A la hora de crear, ¿Experiencia o
inspiración?

La experiencia es un factor más del acto creativo; pero la inspiración es fundamental. La técnica adquirida o consolidada con la experiencia permiten la correcta transmisión de ideas, emociones y sentimientos. El problema comienza cuando no hay ideas, emociones o sentimientos que transmitir; y desde luego, continúa o se acrecienta, cuando falla la técnica para transmitirlos. Ambas son necesarias, la diferencia entre una y otra radica en que la primera se adquiere con el paso del tiempo; mientras que la segunda, o se tiene o no, pero no suele ser receptiva a danzas de advocación por muy prolongadas o insistentes que sean.

Esta intensa actividad artística y el
ejercicio de la abogacía, no te producen
ciertos conflictos interiores...?

No. Es una válvula de escape, una forma de descanso mental que fija la atención en un mundo muy distinto al cotidiano, un mundo de ilusión y fantasía, rico y creativo. Mi actividad fundamental y mi profesión es la que es, y la amo profundamente. Sencillamente, ambas facetas de mi vida personal se complementan en paz y armonía. El tiempo que otros dedican al ocio, yo lo dedico a la creación, a hacer un poco de deporte y a la familia. El secreto está en ser muy ordenado, en dedicar al arte sólo el poco tiempo que me deja libre mi auténtica profesión y en no desperdiciar ni un solo minuto del día. Durante muchos años me dediqué en exclusiva a mi consolidación profesional, estoy colegiado desde 1987 y hace tan sólo seis o siete años que comencé a exponer. He logrado un equilibrio interior que me permite afrontar con mayor sosiego y energía los retos que día a día me plantea mi auténtica profesión.

 


¿Cómo ves el panorama pictórico local?

Existe una gran afición a la pintura y buenos pintores; pero creo sinceramente que hace falta un poco más de atrevimiento, de creatividad, de imaginación, de aire fresco. Hay mundo más allá de los paisajes y de los bodegones, y por supuesto, del estilo marcado por los maestros que te enseñan la técnica. También me entristecen enormemente algunos comportamientos acaparadores, complacientes, serviles, excluyentes, auto-excluyentes y de ejercicio permanente de la envidia --único pecado capital que no produce gusto a quien lo padece-- que impiden un verdadero avance de la actividad artística local.

¿Por qué crees que Ferrol NO cuenta con
un Museo de Arte?

Habría que preguntárselo a los sucesivos responsables de la política cultural. Obra y artistas tenemos, espacios para habilitar creo que también, sólo ha faltado la voluntad decidida de acometer esta tarea, de ponerse de acuerdo en destinar un sitio digno y en emplear un criterio certero y generoso para agrupar la obra pasada y presente de artistas locales en un espacio común que sirva de referente y escaparate permanente del arte que se hizo y hace en esta ciudad, del arte que hicieron los que vivieron y viven en ella.

 
¿Podría promocionarse al artista local. De
qué forma...?

Es evidente. Pero la respuesta a esta pregunta excede el margen razonable de extensión de una entrevista como esta. De todas formas, sí tengo claro que una buena política cultural es aquellas que se limita a regar, con trasparencia y ecuanimidad --mediante la dotación de medios-- los brotes culturales que de manera espontánea, individual o colectiva, surgen en forma de artistas o iniciativas artísticas; no aquella que pretende controlar, dirigir y definir lo que es o no cultura, abriendo o cerrando “grifos” en función de afinidades más o menos serviles y complacientes. Necesitamos museos, salas de exposición, apoyos para exponer, escuelas y talleres dotados de medios (las fundiciones, hornos y prensas de grabado, por ejemplo, no están alcance de todos) que creen una dinámica de apoyo plural a quien ya crea y de atracción hacia el mundo de la creación a quienes teniendo condiciones, tiempo o deseos de dedicarse a esto, carecen de medios o formación adecuada. Lo que se invierta en apoyo a la creación artística, al igual que ocurre con el deporte, se ahorrará con creces en atención sanitaria, en servicios sociales y en justicia --muchos me entenderán--. Esto, como resulta evidente, no impide que se destinen medios y esfuerzos razonables en acercar a nuestra ciudad lo que se crea, triunfa o reconoce fuera de ella.

Alguna cosa más...?

Un deseo, que la imaginación y la creatividad traspasen las fronteras del arte y conquisten nuevos mundos.

Entrevista

CARLOS BARCÓN COLLAZO